El trabajo no es cosa de niños

“La humanidad debe al niño lo mejor que esta pueda darle…” Actualmente el trabajo infantil es un fenómeno que se vive a diario y es visto como una respuesta directa a la insatisfacción de las necesidades básicas, la exclusión y falta de oportunidades, todo esto producto de la brecha existente entre los grupos que detentan el poder, originando la precariedad familiar.

De acuerdo a datos y estadísticas, hay un predominio de niños que realizan actividades en la calle, especialmente en actividades económicas no estructuradas como son las prestaciones de servicios, ventas ambulatorias, y práctica de la mendicidad. Por tal motivo la OIT (Organización Mundial del Trabajo), teniendo como objetivo primordial promover los derechos laborales y fomentar oportunidades de trabajo decente, ha creado el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), donde compromete a todos los países especialmente los subdesarrollados a ser parte de este movimiento, para unir esfuerzos y eliminar prontamente las peores formas de trabajo infantil, que daña el desarrollo cognitivo y emocional del infante.

En esencia el proyecto pide la realización de presiones sobre los gobiernos para que se regule el trabajo infantil, se establezca la enseñanza obligatoria, se sensibilice a las familias sobre los posibles daños del trabajo infantil, así como se potencien las intervenciones sanitarias y educativas sobre niños/as extrabajadores/as. La OIT, en su informe global sobre trabajo infantil, dice que el número mundial de niños trabajadores ha disminuido de 222 millones a 215 millones durante el período 2004 – 2008, es decir un 3 por ciento, lo cual representa “una desaceleración en el ritmo de reducción a nivel mundial”. El nuevo informe de la OIT, Intensificar la lucha contra el trabajo infantil, presenta las estimaciones detalladas sobre el trabajo infantil.

El trabajo infantil en el Perú tiene sus bases en los antepasados, donde los únicos que tenían el privilegio de estudiar asuntos administrativos eran los hijos de los señores o curacas, mientras que los otros, casi la mayoría, su educación sólo se centraba en aprender para trabajar, la cual se realizaba desde las edades más tiernas. Lamentablemente hasta ahora sigue vivo dicha costumbre, donde los niños de zonas marginales son los más afectados por la pobreza y miseria, ya que no tienen opción de estudiar o jugar como debe ser, sino que ellos mismos o por orden de sus padres tienen que salir en busca del pan de cada día.

Así tenemos que el 80% de los niños y niñas que trabajan en las calles, lo hacen porque detrás hay un adulto explotándolos, hay una persona que les “cobra” lo que piden y generalmente los menores no perciben de sus ganancias sino la exigencia de volver al otro día por más.  Es una situación caótica ya que de por medio se encuentra su futuro y el de nuestro país. Un niño sin educación es un niño sin aspiraciones, sin sueños y sin ganas de ver el otro lado de la moneda.

Por ello como primer paso para la erradicación del trabajo infantil en nuestro país y en América Latina, la Fundación Telefónica ha creado el programa Proniño, que tiene como objetivo  impulsar un movimiento social para erradicar el trabajo infantil en América Latina, a partir de la mejora de la calidad educativa, invirtiendo en el fortalecimiento socio-institucional de la región, en la concientización en torno a la problemática y en la protección integral a los niños trabajadores, utilizando para ello las capacidades tecnológicas y de gestión del Grupo Telefónica. Esta iniciativa atiende de manera integral al niño y su entorno. Sólo en América Latina existen más de 4’000.000 de niños en situación de calle; de ellos el 30% son niñas, que en un 90% de los casos inevitablemente terminarán en la prostitución o adquiriendo malos hábitos.

Es así que a partir del 2002, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) decide designar que el 12 de junio de cada año se celebre el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, como forma de poner de relieve la gravísima situación de esos niños. Ese día ofrece la oportunidad de captar más apoyo para la campaña en contra del trabajo infantil por parte de los gobiernos y de los interlocutores sociales de la  OIT, la sociedad civil y las demás partes interesadas, incluidas las escuelas, los grupos de jóvenes y de mujeres, y los medios de comunicación.

“Estas criaturas son personas sabias que aprenden rápido, por ello no los eduque en hacer de su vida la calle”


Por: Teresa Hilario García

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