El Presente de la Educación Escolar

Hace unos pocos años, el gobierno peruano asumió un importante compromiso con la educación de los niños, al sumarse a la iniciativa denominada “Una laptop por niño”, que consiste en dotar de laptops a los escolares de localidades más pobres del Perú para mejorar su aprendizaje y disminuir la brecha digital que nos separa de los países más desarrollados. Sin embargo, este prometedor proyecto, no ha dado los frutos que se esperaban, puesto que sus propios actores han sido las principales piedras en su camino.

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación podría convertirse en una poderosa herramienta para el progreso de los pueblos. Más aún, si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad del conocimiento, donde los sistemas educativos de los países en vías de desarrollo como el nuestro, piden a gritos la implementación de políticas que incorporen las TIC a las escuelas, ya que éstas, al convertirse en facilitadoras del aprendizaje, podrían ayudar a superar las carencias educativas, sociales y económicas. Sin embargo, y tal como lo sostiene la docente especialista en TIC, Marina Fernández, en su publicación “Las TIC son un medio o una panacea para el Perú”, el aprovechamiento de estas tecnologías no es mecánico y requiere de políticas públicas integrales y complejas.

En el estudio denominado “Las políticas de tecnología para escuelas en América Latina y el mundo”, el autor, Ignacio Jara, hace un repaso de los antecedentes sobre las políticas de TIC para las escuelas. Allí encontramos que fue a partir de los años 80’s que países desarrollados como Inglaterra y Estados Unidos empezaron a incorporar las TIC en la educación escolar de manera sistemática. Ya en los 90’s, con el surgimiento de internet, dicho proceso se intensificó y comenzó a involucrar también a países en vías de desarrollo. Según diversas fuentes citadas por el autor, hasta el 2006 más del 90% de las escuelas en los países más desarrollados cuentan con equipamiento y están conectadas a internet. A diferencia de los países en vías de desarrollo donde sólo el 38% de las escuelas están conectadas a Internet, según cifras del Banco Mundial. Además, en los países europeos tienen un promedio de 9 alumnos por computador, y en países como Estados Unidos, Corea o Canadá, el indicador llega a menos de 5. En el caso de los países latinoamericanos, las cifras más alentadoras son las de países como Chile, con 30 estudiantes por computador, o Colombia y Argentina, con 60 alumnos por computador.

En el 2005, Nicholas Negroponte, cofundador y director del Laboratorio de Medios de Comunicación del Massachusetts Institute of Techonology, fundó la organización sin fines de lucro “One Laptop per Child” (OLPC). Esta iniciativa, explicada en palabras del propio fundador, consiste en “entregar a cada niño (de entre seis y doce años de edad) un ordenador portátil conectado, incluso en las regiones más recónditas de los países en desarrollo. El niño sería propietario del ordenador y podría llevárselo a casa y utilizarlo para todo lo que hacen los niños, es decir, escuchar música, comunicar y hacer cosas”.

El programa OLPC fue creado para diseñar, manufacturar y distribuir los computadores portátiles de bajo costo (en un principio se decía $100, pero por diversas razones terminaron costando $180), los cuales sólo se ofertan a los gobiernos con el objetivo de obsequiarlas a los niños de las escuelas públicas. Según cifras dadas por Negroponte, el 80% del proyecto se está realizando en países latinoamericanos.

En el 2007, y pese a las críticas y el fracaso previo del Plan Huascarán en el gobierno de Alejandro Toledo, el Ministerio de Educación Peruano implementó el programa OLPC en nuestro país y se dispuso la adquisición de 290 mil laptops (XO) para incluir a las zonas y los pobladores más pobres del Perú al uso de las nuevas tecnologías.

A pocos meses de haberse puesto en marcha dicho programa, el Banco Interamericano de Desarrollo, realizó una Evaluación Experimental del Programa “Una Laptop por Niño” en Perú, en donde encontró que existían computadoras portátiles que no estaban siendo utilizadas, y que en muchos casos, los estudiantes no las llevaban a casa porque la escuela o las familias temían que se dañen. Además, los docentes manifestaban que requerían más capacitación. Por su parte, los niños y su curiosidad, habían descubierto en sus computadoras portátiles muchas actividades que sus docentes no les enseñaron.

Y es que el proceso de integración de tecnología al salón de clases es sumamente complejo. Así lo confirmaría el educador Carlos Laura Quispe en su reciente investigación “Una laptop por niño en escuelas rurales del Perú”. Aquí el autor señala las principales barreras que dificultan la integración efectiva de las computadoras XO en el aula: 1) capacitación insuficiente a los profesores en función a las necesidades pedagógicas; 2) los profesores no poseen conocimientos para resolver problemas técnicos que se susciten en clase; 3) deficiente conectividad a internet; 4) problemas técnicos con las portátiles; entre otros.

Citando nuevamente a Marina Fernández, esta sugiere que: 1) se debe crear una cultura informática para docentes y alumnos, las computadoras fueron utilizadas como juguetes sin un fin educativo, hoy son utilizadas como centro de cómputo; 2) se reconozca que muchos de los docentes no poseen las capacidades ni habilidades para hacer frente a ello; 3) los docentes deben ser conscientes que la sola tenencia de su titulo no los reconoce como tales, sino que su labor profesional es la de enseñar y aprender, y no ser reacios al cambio que se avecina a pasos agigantados; y, 4) no es importante que los gobiernos copien modelos extranjeros, para salir del desarrollo o mejorar la calidad de la educación, lo importante es que el gobierno proporcione los insumos necesarios (equipos, medios, infraestructura, personal idóneo, profesional técnico etc.) que coadyuven a lograr el cambio.

A pesar de los obstáculos que aún no se han superado, el presidente para Iberoamérica de OLPC, Rodrigo Arboleda, asegura que el proyecto va muy bien en América Latina, y afirma que “en Uruguay y Perú, donde ya hay más de medio millón (de computadores), están maravillados de los cambios no sólo pedagógicos, sino sociales, de desarrollo psíquico, emocional y de actitud, y han aumentado notoriamente la asistencia escolar”. Así también, Nicholas Negroponte, manifestó que “en Perú mucha gente cuestiona que el presidente sea democrático por su firmeza a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, hace mucho por el desarrollo del país. Allí se están repartiendo ordenadores a niños que viven en la selva”. Además señala al Perú como uno de los países “donde la mitad de los niños utilizan sus ordenadores para enseñar a sus padres a leer y a escribir”, convirtiéndose así, los propios niños, en motores del cambio.

La trascendencia del proyecto OLPC, radica en que ha logrado comprometer la participación de varios gobiernos de países en vías de desarrollo interesados en impulsar iniciativas públicas basadas en la tecnología. Sin embargo, es aún algo temprano para saber cuándo este modelo será masivamente promovido por las políticas públicas, ya que tanto la tecnología como las propuestas educativas se encuentran todavía en fase de pilotaje. Tal como lo señala la investigadora argentina, María Teresa Lugo, en su trabajo “Las políticas TIC en la educación de América Latina. Tendencias y Experiencias”, en el que sitúa al Perú como un país en etapa de aplicación, esto es, aquellos países donde las autoridades de los sistemas educativos han comenzado a desarrollar experiencias piloto en ciertas escuelas elegidas, con resultados concretos.

Actualmente, quizá 30% de los ordenadores portátiles que se venden en el mundo son los pequeños aparatos llamados “netbooks” y que son descendientes directos de la voluntad de dar un ordenador portátil a cada niño. Demás está decir que por estos tiempos la carrera la va ganando la tecnología; es por ello que esta iniciativa también acelera el paso para ser, ya no “una laptop por niño” sino, “una tablet por niño”. Ahora OLPC busca informatizar el sistema educativo utilizando computadoras estilo tablet, similar al iPad. A comparación de la laptop; es más fácil de fabricar, su teclado es virtual, y es más resistente al agua y al polvo, lo cual resulta ideal si se tiene en cuenta que los computadores son repartidos en zonas con condiciones difíciles. Además, podrá ser utilizado tanto en interiores como bajo luz solar directa.

Los avances de la ciencia no van a dejar de sorprendernos. Sin embargo, en el intento por democratizar la tecnología y ponerla al servicio de la educación, es necesario no dejarse llevar por las emociones de las cosas, y crear las condiciones que permitan aprovechar al máximo esas herramientas. El solo hecho de tener un computador y acceso a internet no mejorará la calidad educativa, si esto no se ha respaldado con capacitaciones a los profesores y una reforma curricular que se adecue a los objetivos trazados. De lo contrario, las inversiones jamás obtendrán buenos resultados, y el sueño de poder mejorar la educación no podrá tener un final feliz.

Por: Lady Solano Cruz

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s