Alimento vacío… Infante tardío

Nutrir el mañana debe ser nuestra razón de ser. Aliviar el hambre  y construir un mejor futuro para nuestro país y países hermanos debe ser nuestro mayor propósito. “La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices”, Albert Einsten.

En la actualidad y desde antaño, la  malnutrición es uno de los problemas que más afecta a la población infantil de los países en vías de desarrollo y nuestro país no es ajeno a esta realidad. Según las grandes encuestas nutricionales, se ha identificado la magnitud y localización de los diferentes tipos de desnutrición, siendo la crónica la de mayor prevalencia; gracias al Ministerio de Educación, se conoce que el 48% de niños peruanos tiene este problema, con un rango que va desde un 72% en Huancavelica hasta 12% en Tacna.  En el Perú, el 29.5% de los niños menores de cinco años sufre de desnutrición crónica y en las áreas rurales estos índices llegan a más del 50%. El 46% de los niños menores de cinco años sufre de anemia; estas cifras son superiores en las zonas alto andinas (54.9%) y en la selva amazónica (51.4%). El acceso limitado a los alimentos, los inadecuados patrones de consumo, las inapropiadas prácticas de nutrición y cuidado infantil, y el bajo nivel educativo entre las familias son las principales causas de la desnutrición crónica en el Perú. Lamentablemente  el sector infantil es la más vulnerable y olvidada de nuestra sociedad.

Es así que ante este endémico mal, se creó El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), la agencia humanitaria más grande del mundo y quien anualmente realiza la llamada “Memoria Anual Perú” con el objetivo de observar y analizar los avances o retrocesos de la desnutrición a nivel nacional. Así mismo el apoyo que el PMA brinda al gobierno peruano, tiene como finalidad proveer de recursos alimenticios a las zonas más vulnerables de nuestro país para de alguna manera aminorar esta problemática. “Está demostrado racionalmente que lo que hoy hagamos por la infancia, impactará directamente en las expectativas de desarrollo de un país”.

En otra instancia la falta de educación e información de las madres sobre temas de nutrición, salud e higiene permitió que en el 2007, el Fondo Minero Antamina diseñe el proyecto Ally Micuy (frase en quechua, significa “Buen Alimento”), que busca reducir la desnutrición crónica y la anemia infantil, a través de charlas educativas a las madres de las zonas más aledañas.

Además este proyecto pretende que las familias intervenidas dispongan de agua segura e implementen cocinas mejoradas, refrigeradores ecológicos y todo tipo de infraestructura que les permita vivir en un hogar saludable. También busca que las familias desarrollen proyectos productivos, biohuertos o críen animales en casa como alimentos alternativos y nutritivos para sus hijos. Luego de identificar que las más propensas a tener niños con cuadros de desnutrición son las familias cuyas madres tienen bajos niveles de educación, el Fondo Minero Antamina incorporó un último componente de alfabetización e identidad, que se dirige a ocho mil mujeres que necesitan reforzar sus capacidades en lectura y operaciones matemáticas.

No hay inversión más rentable para cualquier comunidad que dar de beber leche a los bebés”, Winston Churchill (Político Británico).

Comparando la situación de los países andinos con la situación de América Latina frente al problema del hambre, es caótico, pues la mayoría de su población sufre de extrema pobreza y no cuentan con los recursos necesarios para mejorar diariamente su canasta familiar. El padre Gastón Garatea es enfático al decir que es importante y vital no postergar la inversión en los niños. Para financiar el desarrollo hay que invertir en los niños, pues esta es la inversión más rentable para cualquier país; pues de ellos depende que los países salgan del subdesarrollo y puedan competir con las grandes potencias mundiales, el dinero no lo es todo si hay carencia de educación.

Ver a un niño apenas sobreviviendo en medio de la pobreza y condenado a una vida sin futuro es algo que debe golpear la sensibilidad de cualquiera, pero es un grave error ver la inversión en la infancia como un gasto que responde únicamente a razones de humanidad. Invertir en el desarrollo de nuestros niños es una decisión de profundas consecuencias económicas en el desarrollo del país. Sin una adecuada inversión en la infancia, que les asegure a los niños y niñas un crecimiento físico y mental saludable y una educación de calidad, no puede haber un desarrollo económico sostenible.

Ningún país se puede desarrollar si no invierte en la educación, alimentación y salud de sus niños. En los últimos años hemos escuchado mucho de exitosas cifras macroeconómicas, pero muy poco se dice del ser humano, de los niños y su futuro. No se puede hablar de un exitoso crecimiento económico si al mismo tiempo se mantienen altos niveles de desnutrición infantil y graves problemas para acceder a una educación de calidad, como ahora ocurre en nuestro país. “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”, Karl A.Menninger (Psiquiatra Estadounidense).

Entre tanto para el Padre Gastón G., el primer paso ha sido convocar a distintas personalidades para impulsar La Inversión En La Infancia como una prioridad en la agenda pública nacional- promovido por las firmas, de autoridades nacionales, regionales y locales, partidos políticos, instituciones privadas y la sociedad civil en su conjunto. Este grupo impulsor se reunió desde el 2008 y en la última reunión, realizada el 12 de noviembre del 2009 en la casona de San Marcos, se anunció la creación de un Pacto Ciudadano por la Primera Infancia (comprende de 0 a 5 años).

Entre las muchas personalidades que se han sumado a esta causa, están el maestro Luis Jaime Cisneros, quien en una alocución dejó una frase digna de recordarse: “cuando compruebo que invertir en la infancia ayuda a erradicar la pobreza y estimula el desarrollo sostenible del país, me reconcilio con la vida y veo el porvenir muy cerca del horizonte”. Además el educador León Trahtemberg, Óscar Castillo, director de la Escuela de Gobierno y Liderazgo del Colegio Médico del Perú, el Nobel de Economía del 2000, James Heckman, quien dice: que mejor que combatir la recesión y la crisis económica mundial con carreteras o puentes, es mucho más rentable gastar el dinero público en programas para la primera infancia. Esto se traduce en “un aumento del capital humano en el futuro”.

De acuerdo a un reciente estudio de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), no invertir en la primera infancia resulta oneroso para un país, así tenemos que en el informe de la Asamblea de General de las Naciones Unidas realizada en Agosto del 2010 nos anuncia que más de 200millones de niños menores de 5 años, no alcanzan su total potencial, por causas como pobreza, salud quebrantada y desnutrición. En nuestro país esto trajo consigo que muchas organizaciones propicien la firma de convenios o pactos a favor de la infancia peruana pero que lastimosamente varios de ellos no se cumplen, se cumplen a medias o no se articulan entre sí.

Los estudios realizados generalmente se refieren a cifras y porcentajes indicando cuanto a la desnutrición pero nadie le pone rostro, voz o identidad a los niños que siguen sufriendo y muriendo de hambre y frío. Entonces queda claro que nuestra infancia sigue pagando el alto costo de la inequidad y podríamos aseverar entonces que la violencia por omisión es más grave que la violencia por acción.

Por ello, en Noviembre del 2009 el grupo impulsor organizó el Primer Encuentro Nacional sobre Inversión en la Primera Infancia y como resultado de este evento surgió el Pacto Ciudadano por la Primera Infancia.

El gobierno peruano reconoce que la educación escolar es necesaria para formas niños independientes y competentes, pero el hecho es que son pocos los escolares que completan su educación básica en el tiempo esperado. Muchas son las causas de esta ineficiencia y planteo la primera pregunta sobre el tema tratado ¿es la prevalencia de la desnutrición en el Perú, y sus efectos en el desarrollo intelectual y en la competencia del escolar un factor causal? Para responder se define a la desnutrición como un problema de desarrollo humano y como un componente de la pobreza extrema. Una segunda pregunta es ¿ Los programas de apoyo alimentario a madres gestantes y niños pueden prevenir o disminuir esos efectos y contribuir a mejorar el sistema educativo nacional?

“Si pongo atención en el niño, estoy en la antesala del futuro”, Luis Jaime Cisneros (Escritor y catedrático peruano)

Por: Teresa Hilario García

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